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Tirar Tarot | El Colgado
DescripciónHay una gran diferencia entre el abandono de toda confianza y el dejarse llevar, la indiferencia, la pereza, la pasividad, la resignación, el encierro o la fijación. Podríamos decir que la diferencia es tan grande como la que hay entre la fe que mueve montañas y la duda que corroe, inmoviliza y paraliza. El que ha comprendido que a través de la dulzura, la generosidad, la fuerza del amor que cada uno de nosotros alberga -sin duda la energía más grande del mundo-, podrá dominar sus pensamientos y sus actos, podrá modelar el cielo y la Tierra, esta persona es libre para ser ella misma. Por el contrario, el que persiste en ser víctima de sus pensamientos y sus actos, es prisionero de sí mismo y su destino. /COLGADO O AHORCADO? Ese matiz que diferencia el dejarse llevar del abandono se aprecia mejor comparando la situación de una persona colgada de una rama, para balancearse, con la de quien cuelga atado por el cuello a una horca. La primera situación es resultado de una elección; la segunda es un castigo. Así pues, ¿por qué este arcano no se llama más bien fe o confianza (las de dejarse llevar)? En efecto, si el arcano de La Fe o de La Confianza siguiese al de la Fuerza, nos parecería perfectamente lógico y coherente. duodécimo arcano mayor del tarot adivinatorio Por otra parte, y siguiendo con los matices, debemos saber que, en la Edad Media, al asesino o al malandrín que había cometido un crimen se le ataba de pies y manos y se le colgaba, por un tobillo, de una especie de columpio, bajo el cual, en muchas ocasiones, se había encendido un fuego lento. Así pues, ser colgado o ahorcado venía a ser lo mismo. En el aspecto simbólico, El Colgado indica que el desarrollo normal de la vida del individuo está en suspenso, a la espera. Actualmente, «ser suspendido» significa ser relevado de unas funciones o perder un título o una situación. Asimismo, ¿no se dice de quien duda al tomar partido entre una cosa u otra que se balancea? En ambos casos, la libertad o autonomía están comprometidas, el libre albedrío paralizado. EL BALANCEO Y EL RITMO El Colgado está, pues, suspendido en el vacío y se balancea. Como ya hemos visto, este último verbo puede tener también una connotación peyorativa. Tal connotación obedece al hecho de vacilar, dudar, temer, no saber qué hacer. Ahora bien, vacilar o dudar, no saber tomar una elección es «sucumbir a la tentación», en la acepción cristiana, que podríamos entender aquí como «ser víctima de las propias dudas, no tener fuerza de espíritu». Hay una gran diferencia entre el abandono de toda confianza y el dejarse llevar, la indiferencia, la pereza, la pasividad, la resignación, el encierro o la fijación. Podríamos decir que la diferencia es tan grande como la que hay entre la fe que mueve montañas y la duda que corroe, inmoviliza y paraliza. El que ha comprendido que a través de la dulzura, la generosidad, la fuerza del amor que cada uno de nosotros alberga -sin duda la energía más grande del mundo-, podrá dominar sus pensamientos y sus actos, podrá modelar el cielo y la Tierra, esta persona es libre para ser ella misma. Por el contrario, el que persiste en ser víctima de sus pensamientos y sus actos, es prisionero de sí mismo y su destino. /COLGADO O AHORCADO? Ese matiz que diferencia el dejarse llevar del abandono se aprecia mejor comparando la situación de una persona colgada de una rama, para balancearse, con la de quien cuelga atado por el cuello a una horca. La primera situación es resultado de una elección; la segunda es un castigo. Así pues, ¿por qué este arcano no se llama más bien fe o confianza (las de dejarse llevar)? En efecto, si el arcano de La Fe o de La Confianza siguiese al de la Fuerza, nos parecería perfectamente lógico y coherente. duodécimo arcano mayor del tarot adivinatorio Por otra parte, y siguiendo con los matices, debemos saber que, en la Edad Media, al asesino o al malandrín que había cometido un crimen se le ataba de pies y manos y se le colgaba, por un tobillo, de una especie de columpio, bajo el cual, en muchas ocasiones, se había encendido un fuego lento. Así pues, ser colgado o ahorcado venía a ser lo mismo. En el aspecto simbólico, El Colgado indica que el desarrollo normal de la vida del individuo está en suspenso, a la espera. Actualmente, «ser suspendido» significa ser relevado de unas funciones o perder un título o una situación. Asimismo, ¿no se dice de quien duda al tomar partido entre una cosa u otra que se balancea? En ambos casos, la libertad o autonomía están comprometidas, el libre albedrío paralizado. EL BALANCEO Y EL RITMO El Colgado está, pues, suspendido en el vacío y se balancea. Como ya hemos visto, este último verbo puede tener también una connotación peyorativa. Tal connotación obedece al hecho de vacilar, dudar, temer, no saber qué hacer. Ahora bien, vacilar o dudar, no saber tomar una elección es «sucumbir a la tentación», en la acepción cristiana, que podríamos entender aquí como «ser víctima de las propias dudas, no tener fuerza de espíritu». EN LA TIRADA El Colgado nos revela una situación de espera. Parece que el tiempo se detenga, que el desarrollo de los acontecimientos se pare o, más exactamente, que te encuentres en un momento de tu vida en que ya no puedes actuar, donde debes sufrir las consecuencias de tus actos, buenos o malos, aprender una lección. Cuando aparece El Colgado, se está fuera del juego de la vida, sea porque se ha escogido, sea porque se ha sido obligado a ello. |
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