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El Loco
Normal
Carencia de sentido común. Potencial fuerza de voluntad y destreza. El espíritu en busca de experiencia. Audacia, extravagancia. Negligencia, poca reflexión. Desorientación, inmadurez, desequilibrio. Ligereza. Indiscreción y superficialidad.
- Partida
- Viaje
- Retorno, llegada, se va hacia alguien o hacia algún sitio, alguien viene hacia nosotros
- Cambio
- Evolución
- Progreso
- Proeza
- Situación que hay que dominar
- Objetivo a conseguir...
Invertida
Pasiones y obsesiones, indecisión, irracionalidad, apatía, complicaciones. Decisiones equivocadas, caída, abandono, inmovilización. Locura. Desborde psíquico y/o emocional. Viaje obstaculizado.
- Vagabundeo
- Extravío
- Búsqueda inútil
- Involución
- Regresión
- Locura
- Huida
- Error...
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Descripción
Por que a este arcano, llamado El Loco, se le llama en ciertos tarots, como el de Marsella, Le Mat? Ese término, Mat, está íntimamente relacionado con el tinte mate o el mástil de un barco, pero deriva de la expresión árabe as-sah mat(a), que significa «el rey ha muerto». Precisamente, dicha expresión es la que traducimos cuando jugamos al ajedrez con la locución «jaque mate». Así, en la antigua Persia, por ejemplo, el rey y el juego de ajedrez llevaban un mismo nombre: sah (¿quién no recuerda al último sah de Persia, Reza Pahlevi, que reinó hasta 1979?) y mat(a) (que significa «sin salida, desesperado»). Dicho de otra forma, el rey está en una situación sin salida, desesperada, una situación de locura... Le han dado mate. ¿Es ésta la situación en la que se encuentra el personaje representado en este arcano y que parece efectivamente huir a toda prisa?
INVOLUCIÓN. EVOLUCIÓN
Sí, excepto que no huye, sino que, habiendo tomado conciencia de que está en una situación sin salida, decide dar media vuelta, o más exactamente, llevar a cabo la famosa «inversión de luces» que aparece en La Estrella, el decimoséptimo arcano mayor. Realiza un retorno sobre sus propios pasos, una regresión, una involución,
vigésimo segundo
arcano mayor
del tarot
lo que se llama una Teshouvah en hebreo, es decir, un retorno y al mismo tiempo una penitencia. El término penitencia ha tomado una connotación peyorativa y restrictiva, lejos de su significado original; pues, para nosotros, se asocia siempre a la idea de ser castigado o pagar por las propias faltas. La prueba es que la penitenciaría es donde alguien purga sus penas.
Sin embargo, la Teshouvah tiene más bien un paralelismo con el hexagrama 24 del / Ching: la Renovación. Esta «renovación» se identifica con el retorno de la luz, que había desaparecido. «El retorno se basa en el curso de la naturaleza, llamado el / Ching. El movimiento es circular. La vía se acaba sobre sí misma. Por ello, no hay que precipitar nada de forma artificial. Todo sucede espontáneamente cuando le llega su hora. Esta es la Vía del Cielo y de la Tierra», dice un pasaje del I-Ching. Nuestro personaje se ha dado cuenta, pues, de que debe volver al punto de partida, volver a los orígenes, involucionar para evolucionar. Por tal razón, El Loco es, al mismo tiempo, el último arcano mayor o, más exactamente, un arcano mayor de más, con el número 22, y el primero o, más exactamente, el primero antes del primero (al igual que existe el penúltimo), con el número cero, el cero de los orígenes, de la nada y del absoluto.
«En mi final está mi comienzo», dicen los Evangelios. Aquí también encontramos el profundo sentido del símbolo de la cruz, representada por la letra hebrea atribuida al Loco, el Táv, cuyo valor numérico es 400, y su significado es «la marca, el signo». En la Antigüedad, se representaba con una X, antes de adoptar la forma de nuestra T, pasando por la letra griega Tau. Este significado alude a la reunión después de la separación o a reunir lo que fue separado en un principio. Todo esto es lo que representa el Loco y hacia lo que tiende y corre, girándose previamente para encontrar su punto de origen. Contrariamente a lo que se cree o se dice de él, no huye, no está perdido. Es decidido, camina con paso seguro. Sabe hacia dónde va: hacia sí mismo. Lleva el mundo en su hatillo o, más exactamente, El Mundo, es decir, todo lo que significa el vigésimo primer arcano mayor. Y en el caso de que esté loco, como su nombre podría sugerir, se trata de aquella locura a la que hacíamos alusión al hablar del Sol, el decimonoveno arcano mayor. Se trata de la sabiduría divina, que es pura locura en este mundo. En cuanto a ese animal que le persigue y parece querer retenerle agarrándose a él e intenta incluso morderle, y que presenta todos los rasgos de un perro, se trata en realidad de un chacal. Tal vez en alusión a Anubis, dios egipcio de los muertos, representado por un hombre con cabeza, de chacal. Así pues, ¡ni la muerte puede retener a nuestro Loco, que se ha hecho «tan fuerte como la muerte»!
EN LA TIRADA«En mi final está mi comienzo», dicen los Evangelios. Aquí también encontramos el profundo sentido del símbolo de la cruz, representada por la letra hebrea atribuida al Loco, el Táv, cuyo valor numérico es 400, y su significado es «la marca, el signo». En la Antigüedad, se representaba con una X, antes de adoptar la forma de nuestra T, pasando por la letra griega Tau. Este significado alude a la reunión después de la separación o a reunir lo que fue separado en un principio. Todo esto es lo que representa el Loco y hacia lo que tiende y corre, girándose previamente para encontrar su punto de origen. Contrariamente a lo que se cree o se dice de él, no huye, no está perdido. Es decidido, camina con paso seguro. Sabe hacia dónde va: hacia sí mismo. Lleva el mundo en su hatillo o, más exactamente, El Mundo, es decir, todo lo que significa el vigésimo primer arcano mayor. Y en el caso de que esté loco, como su nombre podría sugerir, se trata de aquella locura a la que hacíamos alusión al hablar del Sol, el decimonoveno arcano mayor. Se trata de la sabiduría divina, que es pura locura en este mundo. En cuanto a ese animal que le persigue y parece querer retenerle agarrándose a él e intenta incluso morderle, y que presenta todos los rasgos de un perro, se trata en realidad de un chacal. Tal vez en alusión a Anubis, dios egipcio de los muertos, representado por un hombre con cabeza, de chacal. Así pues, ¡ni la muerte puede retener a nuestro Loco, que se ha hecho «tan fuerte como la muerte»!
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