Cáncer
Cáncer es el cuarto signo del zodíaco. Es un signo de Agua, cardinal, femenino; el primer signo del verano, en asociación con la época de las frutas maduras. Empieza el día del solsticio de verano, el 21 o el 22 de junio, y acaba el 22 o el 23 de julio, según los años.
CARACTERISTICAS: Temperamento pasivo, sensitivo, puesto a la defensiva. Necesidad de ternura, de comprensión, de protección. Rechazo de la agresividad debido a la incapacidad de conservar su sangre fría en una situación de enfrentamiento. Naturaleza contemplativa, impresionable, caprichosa, con humores cambiantes y una imaginación fértil. Carácter intuitivo, in-fluendable, que a veces se muestra tenaz y obstinado en sus elecciones y objetivos. Espíritu soñador, creativo, inspirado, nostálgico, angustiado, conservador. Carece de sentido práctico, compensado por una abnegación maternal y una dulzura infantil llena de encanto. Muestra mucho apego a su
bienestar, a su comodidad, a su hogar, a su familia, a sus raíces y a su pasado. Psicológicamente, este signo corresponde al nivel de la gestación y al período de la niñez, carnal y sensitiva, con una tendencia a la fijación de estos estados, los cuales aspira siempre a reencontrar o a preservar. El amor Cáncer tiene siempre algo de un cuento de hadas, con su princesa, su príncipe azul, pero también con una maldición que combatir y unos monstruos amenazadores. Es el amor puro de los niños, el amor maternal, el amor romántico, sumergido en un sueño ideal e inaccesible o definitivamente parado en un rostro y un nombre.
SIMBOLOS Y MITOS RELACIONADOS CON EL SIGNO DE CÁNCER
Prestemos atención al cangrejo, el animal con que se simboliza este signo del zodíaco. Del mismo modo que de la palabra «fiesta» ha derivado «festejo», el término «cangrejo» es un diminutivo que procede de la antigua palabra cangro, nombre con que nuestros antepasados del siglo XIII conocían a ese crustáceo. A su vez, cangro proviene del latín cáncer, cuyo genitivo se declinaba como amen.
Entre los antiguos romanos, la palabra cáncer sirvió por igual para designar al cangrejo, para hacer referencia a las cálidas regiones del sur (evidentemente, aquellas por las que «pasa» el Trópico de Cáncer) y para dar nombre a un signo zodiacal. En castellano, esta palabra conservó sus tres significados durante toda la Edad Media. Pero a inicios del Renacimiento, hacia el año 1438, también empezó a utilizarse para designar ciertos tipos de enfermedad. En este sentido, hay que buscar la etimología en la palabra griega karkinos, que daría origen al
se uesignaua lamo ai cangrejo, como sus pinzas o tenazas y, por extensión, cualquier instrumento de tortura. Asimismo, en numerosas ocasiones la disposición de las pinzas articuladas del cangrejo ha sido relacionada con los brazos de un compás. El cangrejo es un animal que alterna el medio terrestre con el acuático, dotado de un sólido caparazón protector, de pinzas bien desarrolladas, potentes y cortantes y de un abdomen muy reducido. Se encarama en las rocas, vive al ritmo de las mareas y de la Luna, más que ser agresivo, es defensivo y camina de lado o hacia atrás. (Cabe señalar aquí que el cangrejo representado en el decimoctavo arcano mayor del tarot adivinatorio, La Luna, muestra una afinidad con dicho satélite, que los hombres de la Antigüedad no dejaron de revelar: como la Luna, el cangrejo anda tanto hacia adelante como hacia atrás.) Por otra parte, cuando tiene una presa, el cangrejo a menudo prefiere perder sus pinzas que soltarla. Muchos de estos elementos nos recuerdan al nativo de Cáncer, a la vez frágil y tenaz, sensible y dulce, pero cuya combatividad y fuerza de inercia lo confinan a veces al fanatismo. Como ya sabemos, los dos bucles invertidos y enlazados que simbolizan el signo de Cáncer hacen pensar en los remolinos, en los círculos del agua y en las espirales de las conchas. Algunos vieron en ello la representación de una inversión del movimiento solar, pues Cáncer empieza el día del solsticio de verano, el cual anuncia el decrecer del día y la prolongación de las noches. Pero podría tratarse también de dos lunas crecientes enlazadas, o tal vez de una representación del movimiento de las olas, de la marea que sube y baja al ritmo de la Luna. Pues el signo de Cáncer está en correspondencia con todos los mitos relacionados con las aguas-madres originales, nutricias, protectoras, símbolos de toda vida. Así pues, al igual que el cangrejo, todo lo
cara, una concha, pertenece, claro está, al campo de este signo, y así ocurre con la matriz, el feto, el huevo y el capullo. Finalmente, el miedo al futuro, una de las características del signo de Cáncer, engendra la nostalgia del pasado, de los orígenes, un espíritu meditativo, contemplativo, una inspiración poética, una imaginación artística, una exaltación o una idealización de la memoria. Debemos hacer aquí alusión a Mne-mósine, la personificación mitológica griega de la memoria, que engendró nueve hijas, fruto de nueve noches de amor: ¡las Musas! Y... ¿qué hacen las Musas? Confieren a los dioses y a los hombres dulzura, dones e inspiraciones...
SU ESTACIÓN: El verano. El Sol se encuentra en su cénit, el aire está caliente. La Tierra tiene sed, está en gestación. En esta época, las cálidas aguas de la superficie terrestre recuerdan las savias nutricias. Las frutas están maduras, prestas a caer del árbol o ser recogidas.
SU ELEMENTO: el Agua. Se trata de las aguas-madres de donde toda vida surge, del mar mecido por la marea, de las aguas tibias de los arroyos o de los ríos, sobre las cuales se agitan los insectos en busca de frescor.
SU REGENTE: la Luna, la diosa de la noche y de la fecundidad.
SU COLOR: es a la vez el blanco crudo del cascarón y el amarillo de la yema del huevo de gallina.
SU METAL: plata.
SUS PIEDRAS: la perla, la piedra lunar y el ópalo.
SU SIGNO OPUESTO Y COMPLEMENTARIO: Capricornio.
SUS CORRESPONDENCIAS ANATÓMICAS: los senos, el estómago, las funciones glandulares y digestivas.
SUS LUGARES GEOGRÁFICOS: Como países: los de África del Norte y del Magreb, Holanda, isla Mauricio, Nueva Zelanda, Paraguay, Zimbabwe. Las ciudades del mundo que le corresponden son Argel, Amsterdam, Berna, Cádiz, Estambul, Genova, Milán, Nueva York, Túnez, Venecia.
Las relaciones entre el signo Cáncer y los enclaves geográficos corresponden a sus fechas de creación o a acontecimientos importantes que les conciernen.
SUS PALABRAS CLAVE: dulzura, receptividad, sensibilidad, exaltación de los sentidos, fecundidad, gestación, ensueño, imaginación, creatividad,
conservadurismo. El nativo de Cáncer es un poeta, un tradicionalista, un hombre o una mujer infantil, un padrazo o una madraza, un memorialista o una hechicera.
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