Tirar Tarot | La Torre

La Torre

Normal

• Cambio • Liberación • Libertad • Cambio inevitable, total, pero saludable • Repentina toma de conciencia • Replanteamiento beneficioso • Situación de crisis o ruptura necesaria...

Invertida

• Crisis • Desequilibrio • Caída • Pérdida • Ruptura • Decepción y desestabilización ineluctables debido a las circunstancias, pero a causa de propios errores, obstinación u orgullo...


Descripción

Por qué a este arcano, donde podemos ver una torre fulminada y dos personajes que caen al vacío, se le llama en el tarot de Marsella Maison-Dieu (Casa-Dios)? ¿No se supone que la Casa de Dios es un remanso de paz, un lugar de oración y recogimiento? ¿Es realmente esta torre la representación de la Casa de Dios? Este arcano mayor nos induce de entrada a preguntarnos por su sentido auténtico. En efecto, su segundo nombre y la imagen que nos ofrece no tienen nada que ver, es un poco como si en la imagen de un cielo de tormenta o tempestad, pudiésemos entrever una leyenda relativa a un cielo azul claro y un mar como una balsa de aceite. ¿Qué es en realidad? LAS TORRES DE LA ANTIGÜEDAD La imagen representada en esta lámina es la de una torre fulminada por un rayo. Esto simboliza el castigo al orgullo de los hombres de la Antigüedad, que construyeron torres altas, a veces en la cima de una montaña, para acercarse a la fuerza de los dioses, canalizarla y dirigirla hacia la Tierra. Esta torre nos recuerda inevitablemente a los zigurats mesopotámicos; especialmente, al más famoso de ellos, el llamado zigurat de Babilonia, o torre decimosexto arcano mayor del tarot adivinatorio de Babel, cuyo nombre acadio significaba «puerta de Dios». Tal vez proceda de esa antigua palabra babilónica el nombre de «Casa-Dios» que recibe en algunas partes este arcano mayor. Además de la torre de Babel, en la Biblia son muy importantes las torres erigidas sobre las murallas de Jerusalén; especialmente la llamada «torre de los Cien», citada por los profetas Jeremías y Zacarías cuando anunciaban el fin de los tiempos, y cuyo nombre se debe al número de soldados alojados en ella. Otra interpretación atribuye tal nombre a su extraordinaria altura: cien codos (unos 45 m). Por otra parte, hay que destacar que el profeta Miqueas llamó a la ciudad de Jerusalén la «torre del rebaño», convirtiéndola así en un vigía permanente del rebaño de Dios. En resumen, puede decirse que la torre del tarot también simboliza un templo, una iglesia, una catedral, una sede, un pulpito o la casa de Dios en la Tierra. La imagen de la torre fulminada representada en este arcano del tarot ha conservado su poder sugestivo hasta nuestros días. Vale la pena recordar que, en 1983, el escritor melillense Fernando Arrabal obtuvo el Premio Nadal por una obra titulada La torre herida por el rayo, una de sus más interesantes novelas. EL ORGULLO Y LA HUMILDAD La letra-número del código secreto de la cabala que corresponde a este arcano es aein o ayin («ojo», en hebreo). Simboliza la apertura hacia todo lo posible, es la ventana o puerta del alma. Pero por culpa de su orgullo, a veces se ofusca. En hebreo los términos avanah y avah tienen una raíz etimológica común y ambos empiezan por la letra ayin. El primero significa «dulzura, modestia», el segundo, «destrucción, ruina». Podríamos traducir avanah, que significa también «grano de trigo», por «humildad», cuya raíz latina humilis, «bajo, cerca de la tierra», deriva precisamente de humus, «tierra». De la síntesis de estas informaciones se deduce que no es elevándose hacia el cielo cómo el hombre puede alcanzar a Dios, sino sembrando y cultivando en sí mismo el grano de trigo, la semilla —cuyo aspecto presenta ciertas semejanzas con un ojo—, en su tierra interior. Así, lo que nos enseña este arcano es que, cuanto más intenta el hombre elevarse en el mundo físico y material, víctima de su orgullo, más se expone a la destrucción, la ruina y los rayos divinos.

EN LA TIRADA La presencia de este arcano siempre anuncia un trastorno o giro en una situación, un cambio ineluctable y necesario en el comportamiento, en las circunstancias o en la vida. Tiene mala reputación porque se asocia a la fatalidad. En realidad, lo que revela tiene siempre como objetivo sanear, clarificar, liberar. Es un poco como una tormenta que estalla después de fuertes presiones y tensiones acumuladas en la atmósfera. Después de la tormenta, nos sentimos aliviados, relajados y liberados. Ciertamente, estos efectos son a menudo destructores y no podemos hacer nada para detenerlos, pero tienen que suceder, ya que no hay evolución posible ni nada nuevo puede ocurrir sin un cambio total y brusco.