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Horóscopo del Amor para Virgo

EL AMOR SEGÚN EL HOMBRE VIRGO

Como aman los hombres del Primer Decanato

Nacidos entre el 23 de Agosto y el 1 de Septiembre.

Es ante todo un hombre espiritual, que tiende a intelectualizar sus sentimientos, pero también sus deseos y pulsiones, de las que, en cierta forma, se convierte en dueño o al menos no resulta una víctima de las mismas. Siendo así, es más conformista y conservador de lo que aparenta, y necesita encontrar cierta seguridad afectiva. No carece de voluntad, pero se toma su tiempo antes de comprometerse en una relación que desea que dure y resulte mutuamente enriquecedora. Su carácter desprende cierta delicadeza y una especie de refinamiento, lo que no significa que no tenga impulsos pasionales. Tiene mucho encanto. Es inteligente, brillante, jamás superficial, pero a veces resulta egocéntrico. También tiene mucha habilidad para satisfacer sus deseos, sabiendo siempre preservar su intimidad de las miradas indiscretas o juicios ajenos normalmente superficiales.

Como aman los hombres del Segundo Decanato.

Nacidos entre el 2 y el 13 de Septiembre.

Posee una gran sensibilidad, pero ésta resulta casi siempre introvertida o inhibida, puesto que no estamos libres de aquellos prejuicios en función de los cuales un hombre no debe dejarse llevar por sus emociones, consideradas debilidades que solamente las mujeres se pueden permitir. Sin embargo, con la edad, su sentido crítico y autocrítico le informa de este componente sensible de su personalidad, que hace de él un hombre tan sentimental como sensual, aunque siempre lo evite un poco. Esta resistencia a sí mismo acaba por concederle cierto encanto y le induce a alimentar ambiciones y a desarrollar cualidades humanas que tal vez ignorase sin esto. Así pues, gusta mucho a las mujeres porque es al mismo tiempo enérgico y refinado, muy presente y discreto, porque no se engaña a sí mismo, y en todo momento sabe aprender de sus propias carencias, debilidades y experiencias, por lo que finalmente resulta comprensivo, tolerante y un buen diplomático.

Como aman los hombres del Tercer Decanato.

Nacidos entre el 14 y el 22 de Septiembre.

No quiere dejar nada al azar. Para él, todo debe tener un sentido, una razón de ser y una utilidad, empezando, evidentemente, por él mismo. No puede evitar preguntarse sobre todo y sobre nada, de nuevo empezando por él mismo. Se puede decir, pues, que carece de confianza en sí mismo, porque no tiene suficiente con ser tal como es y se cree capaz de perfeccionarse. Esta mentalidad le hace excesivamente puntilloso, exigente, aspirando siempre a quedar totalmente satisfecho, hasta el más pequeño detalle. Ahora bien, curiosamente, no es precisamente el orden lo que reina en su vida afectiva y amorosa. En efecto, sus exigencias le vuelven tan selectivo, y a veces incluso tan pesimista, que le cuesta mucho dejarse llevar por sus deseos, emociones o impulsos. Carece de espontaneidad y sencillez, incluso aunque aspire, intelectual o teóricamente, a determinado conformismo amoroso y social. Puesto que, en realidad, los intercambios amorosos le suponen un aprendizaje permanente, y no puede creer que los sentimientos, tanto los suyos como los de los demás, sean tan simples.

EL AMOR SEGÚN LA MUJER VIRGO

Como aman las mujeres del Primer Decanato.

Nacidas entre el 23 de Agosoto y el 1 de Septiembre.

Sin caer en la simplificación y la caricatura, se puede decir que se trata de una mujer racional con un corazón muy grande. Es inteligente, tal vez discreta o reservada, pero toda ella delicadeza y sutileza, y no porque esté inhibida. De todas las nativas de Virgo, ésta es la que menos tiende a subestimarse. Indudablemente porque necesita expresar y ejercer su voluntad con libertad, y jamás olvida su instinto típicamente femenino que le dicta actuar o renunciar acertadamente. Tiene un sentido del presente inmediato muy desarrollado que le concede cierta clarividencia o, en todo caso, una gran prudencia. Sin embargo, cuando está enamorada, entra en su vida un aire de locura que a veces le induce a salirse de los cómodos límites en los que le gusta vivir totalmente segura. Ahora bien, para vivir necesita este aire de locura. Así pues, falta que lo pueda mantener durante largo tiempo.

Como aman las mujeres del Segundo Decanato.

Nacidas entre el 2 y el 13 de Septiembre.

El juego social funciona de tal manera que normalmen-te nos fiamos de las apariencias, de lo que vemos, al menos de lo que creemos ver o se nos muestra. La nativa de Virgo del 2° decanato a menudo se revela púdica y discreta, o bien tenemos la impresión que siempre está retraída, que no quiere que se hable de ella y, sobre todo, que no quiere atraer la atención. Debido a esta actitud, pensamos que no es muy expresiva ni afectuosa. ¡Craso error! En realidad, es una mujer extremadamente sentimental, que puede incluso poseer una conciencia aguda, muy sutil y de una excepcional precisión, de los sentimientos y emociones que experimenta. Por eso, aunque sea cierto que esta nativa sólo se entregue en raras ocasiones, se muestre muy selectiva en sus elecciones afectivas y no dé su confianza con facilidad, cuando ama, lo hace a través de todos los poros de su piel y de forma muy sencilla.

Como aman las mujeres del Tercer Decanato.

Nacidas entre el 14 y el 22 de Septiembre.

Es una mujer más cerebral que sensual, a veces tan selectiva, exigente, puntillosa y perfeccionista, que se vuelve elitista. Por eso, la razón domina a menudo sus emociones, deseos y sentimientos, y todo lo que vive, emprende o realiza, a veces parece previsto, anticipado, organizado y planificado. Sin embargo, no puede evitar culpabilizarse por ser tan exigente y el orden que se impone e impone a los demás normalmente sólo es el contrapunto indispensable para su equilibrio, en cuyo contrapeso figura el gran desorden psicológico, moral y a veces incluso amoroso, en que su agitación mental la sumerge. Para quitarse el sentimiento de culpa, se vuelve complaciente, servicial hasta la abnegación, lo que no le impide, evidentemente, criticar o autocriticarse. Lo que la salva es su capacidad de discernimiento, también su amor por los detalles prácticos de la vida material; pero, sobre todo, su gran necesidad de amor, que suele expresar poco, ciertamente, pero que demuestra en todos sus actos y en su presencia, muy «presente», en relación con los que ama.